Arquitectura para personas

¿Por dónde empezamos cada vivienda? Por el cliente. Y, ¿qué pregunta debe responder éste? Cómo sueña su casa, cómo la quiere vivir y cuáles son sus circunstancias. Así de fácil y complejo a la vez.

Nuestras casas deben reflejar nuestra vida y ser el lugar en el que sentirnos bien. El rincón donde leer tranquilamente, el espacio donde jugarán los niños, las cenas con los amigos y donde guardar los zapatos o la siempre imposible tabla de la plancha. Todo debe encajar y tener su sitio en los metros cuadrados disponibles. La funcionalidad debe ajustarse a nuestro estilo de vida y nuestra casa debe satisfacer esta necesidad, pero también debe ser el lugar que nos ayude a convivir y a desarrollarnos como personas.


Obsesiones en cada proyecto

Funcionalidad: el programa de necesidades debe resolverse optimizando el espacio y no generar sobrecostes innecesarios.

La luz: la entrada de luz natural es fundamental para la concepción de espacios en los que apetezca vivir y donde desarrollar nuestras actividades. El diseño de los huecos habla de la entrada de luz natural, pero también de cómo se comunica nuestro espacio con el exterior, vistas, perspectivas o introspecciones.

Los materiales: sin duda la elección de los materiales juega un papel crucial en el proceso constructivo ¿Hormigón, acero o madera en la estructura? ¿Fachadas de piedra o revocos? ¿Acabados tradicionales, modernos o la mezcla de ambos? Cada persona, un mundo y cada proyecto, único.

Ahorro energético: los principios básicos del ahorro energético son un buen diseño: el aprovechamiento de la luz solar, la correcta orientación de las estancias, la búsqueda de la ventilación cruzada y los sistemas de instalaciones adecuados que procuren todo el confort sin hipotecar su mantenimiento ni coste posterior.